Me imagino que todos tenemos un poco de insensatez al pensar que no hay nadie tan anormal como uno mismo.
Cuando llegan estos dias, estos dias en los cuales me encierro en la habitación, me veo a mi mismo como una creacion de Kafka, entonces hay razones para volver a desplegar las velas con la calavera y las tibias, cruzadas, como signo de un vulgar pirata, al compas de las malditas olas que no me dejan en paz, sin mas rumbo que el aire cargado de sal que corroe la piel que me cubre.
Cubre la mayor cantidad de blasfemias y mentiras que un hombre bien intencionado pueda admirar de un solo golpe; cubre las miradas lujubres que solo haria un vagabundo en un convento, las maldiciones esperando un oido virginal y las noches de tanto sueño y tan pocas ganas de dormir.
Y, mas… mas… en la mente me caen recuerdos como reproches, palabras que me llenan de nostalgia, una enorme galeria de boteros con anorexia y de monalisas angustiadas; tal vez esperando su Romeo, o tal vez solo aburridas de ser pintadas al oleo y sin cuartel.
Ahi esta todo reunido, en una apacible noche de tempestades inventadas, sin final y sin retornos, he perdido mis cigarros una vez mas, y no encuentro mejor manera de olvidarme de ello, mas que escribiendo; sobre aquellas navidades escuchando a Billy Corgan, o sobre aquella pasajera aficion a la trova que concluyó en una tarde de cervezas y lagrimas, las cuales fueron tan reales como para mi lo fue no sentirlas.
De los campos de pasto marchito, tan largos como los recuerdo, esperando que los minutos fueran cada vez menos importantes, desafiando, desafiandome… sin ningun por que, y con la maldita costumbre de enamorame… tanto habia que aprender.
“Nunca conocerás tu destino hasta que él te elija a ti”, alguna vez leí, y como las cosas que nunca ocurren, esto sucedió. Sin embargo ya traía algunos kilómetros atrás, con una mano saludando y con la otra listo a defenderme, tan solo fue un rasguño, que mereció terapia intensiva.
Y que hasta la fecha hay dias que volteo a verla y ahi sigue, la marca de los dias; de aquellos dias. Es costumbre de los verdaderos gladiadores exhibir sus marcas como signo de valentía y fortaleza.
En mi caso, esta tan escondida que ni yo la puedo ver.
Han pasado algunos años, desde que recuerdo; menos de lo que un hombre con memorias que escribir pueda contemplar. Solo hay fotografías pegadas en la pared de mi mente, algunas de ellas ya no tienen historia que contar… en otros casos hay historias sin recuerdos.
No se lo que me pasa.
¿Alguien esta tan consciente de que en una mesa de cuadros blancos y rojos, hay al menos 30 movimientos de caballo de ajedrez?… ¿que tal con los pisos?, no se cuanta gente pisa solo las rayas y evita los cuadros. Me veo a mi mismo como alguien obsesionado y no logro armar bien el cuadro; es decir… estoy hablando comigo mismo ahora…
¿Alguien se habra descubierto a si mismo dibujando triangulos equilateros con el agua condesada que deja tras de si una cuba?… ya, suficiente.
Me agobia pensar que me estoy encerrando en una caja de carton, con destino a la chingada, porte pagado por algun desconocido. Insulsas son las cosas que veo, no se, no se!, es mas facil aceptar que la marea va hacia el norte que remar hacia donde uno quiere, aunque ese lugar no exista… aunque solo sea por no estar de acuerdo.
Ya no leo ni las cartas… y ya no veo las fotografias, me hacen pensar que me agrada estar donde no estoy, ¿como le dicen?, sobre enfoque me parece… la dificultad de regresar a la realidad, de vivir en malogrados dias ya asesinados por este fascista, usurpador, tiempo; que maldita necesidad del ser humano de recordase a si mismo como un personaje de novela; se sufre, se vive y se crece.
Lo que no se vivio, pertenece al apartado postal de cosas que no se conocen.
Que negro… que obscuro… que bello.